Hoy es uno de esos días en que mi cuerpo y mi mente dicen "Basta". ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué no le veo futuro a mi futuro? ¿Soy yo o es este país? Si estoy haciendo un curso de Social Media y todo. La mitad del coste se lo debo a mi querida progenitora, y la otra mitad la pagué con la miseria que me reportó un trabajo precario de campaña de Navidad.
Cuando tengo material, vendo cosas de segunda mano en un mercadillo helándome las posaderas cuando aún es de noche y hay que hacer cola para conseguir un cuadro pintado en el suelo donde poner mi "basura" reutilizable. ¡Hasta negocio con regateadores! No saben los cientos de empresas que sólo piden comerciales cansinos lo que se pierden con un animal dialéctico como yo.
Voy a seguir hablando de mí porque creo que hablo como representación de una gran masa. Una veinteañera más, con carrera universitaria, sin trabajo y sin un euro en la cuenta bancaria. De hecho, ahora que lo recuerdo, ni siquiera tengo una. ¿Por qué la cerré? Básicamente me cambiaron las condiciones de una clienta juvenil, feliz y despreocupada hasta los 31, a mujer que debía empezar a pagar intereses por valor de 30 euros a causa de una cuenta abierta que no recibía ingresos y que acumulaba unos 8 euros. Obviamente, pedí que me los dieran en cash. Genial, ¿eh?
Bueno, no fue del todo una experiencia traumática abandonar a mi pequeña amiga. Al menos me obsequiaron tras mi marcha con un pendrive de 8GB gracias a los puntos que acumulé cuando sí le dejaba calderilla al banco. También he de decir que tardaron en dármelo un mes y medio. Curioso que para cobrarme algo tengan una puntualidad que ni el más recto de los británicos.
Hablando de la precisión y la laxitud según qué casos se den, acabo de recordar, así vagamente porque la verdad que no nos importa mucho, ¿no?, una curiosidad de ese tipo que ronda por Facebook en forma de viñeta. Con sus fotografías y todo.
La Fiscalía considera normales los lapsus de memoria y la falta de conocimiento de una tal Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia (aka infanta de España) respecto a unos temillas irregulares que se cometieron en una sociedad de la que formaba parte junto a su consorte. Hasta ahí, uno puede decir "bueno, será que no comió suficiente rabillo de pasa, aunque la falta de conocimiento de una mujer que ha recibido más dinero para su educación que un colegio público entero...apesta, señoras y señores, hecha tufo".
Pero lo que realmente ha inquietado de esa viñeta es que estuviese acompañada por la decisión de la Fiscalía, mismo órgano judicial que decidió lo anterior, de considerar a un gran número de ancianos analfabetos, personas totalmente capaces de firmar por unas preferentes. ¿Qué son las preferentes? A mí no me preguntes, no he sido capaz de mantener abierta una cuenta bancaria.
Con esta falta de conocimiento, como la de Cristina, me retiro silenciosamente de aquí y me llevo mis vergüenzas a lavarlas a otra parte. Espero dejarlas muy limpias yo también.
